La naturalidad se relaciona con desplegar una expresión espontánea sin artificios, afectaciones, fingimientos o poses. La belleza o elegancia expresiva, se propone dotar la expresión de condimentos, de agregados como entonaciones, metáforas o adjetivos, que le den un cierto atractivo al discurso y produzcan en el oyente el deseo de escuchar más. Y el impacto, se refiere a lograr dejar huella en el público, destacar al punto de poder ser recordado luego de finalizar la exposición, ya sea por el tema, la imagen, los conocimientos, el vocabulario, el sentido del humor, la cultura, la versatilidad o la simpatía. El talento, el conocimiento y la experiencia, son tres comodines muy valiosos en el arte de hablar en público. Aunque existen también aspectos psicológicos que deben considerarse: el buen orador debe querer serlo, confiar en sí mismo, saber usar la voz, disponer de un amplio vocabulario y saber relacionarse con el público. A manera de resumen, diremos que hablar en pú...
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