Las palabras tienen el poder de evocar
imágenes, emociones y sentimientos en el que escucha y también en el que lee,
sirven para comunicarnos, expresarnos y para transferir información. Al hablar,
tenemos que estar seguros de que lo que decimos sea realmente lo que queremos
decir para que los demás puedan comprender; y al escuchar tener la seguridad de
entender lo que nos quieren decir; porque es imprescindible que el lenguaje
esté conectado con la experiencia.
El poder de la palabra
Las palabras pueden ser mal interpretadas y
ocasionar serios conflictos personales y hasta políticos en el más alto nivel;
y además son capaces de cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra forma de
pensar y sentir. El lenguaje se ha ido formando por convención, atribuyéndole a
los sonidos humanos un significado relacionado con la experiencia; o sea lo que
la gente fue acordando que signifiquen a través de los siglos. Sin el lenguaje
el hombre no podría pensar en forma abstracta y compleja, ni tampoco la
sociedad sería lo que es hoy en día.
Cada persona tiene una forma diferente de
experimentar el mundo y las palabras tienen el significado de las relaciones
que hemos hecho con los objetos y experiencias de la vida.
Es difícil que las personas coincidan con el
significado de las palabras abstractas que conocemos, como por ejemplo: amor,
respeto, justicia, etc., y esta es la diferencia que no garantiza el
entendimiento humano; cuando las palabras pueden significar cosas distintas
según la perspectiva que tiene cada uno tanto en los negocios como en la
política, en la ciencia y en las relaciones personales, es muy importante ser
precisos y rigurosos para comunicarse, para no dar lugar a interpretaciones
erróneas contrarias a nuestros propios objetivos.

Comentarios
Publicar un comentario